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miércoles, 30 de marzo de 2011

Tan acostumbrado estoy a ver carteles y anuncios de iglesias que ya los discrimino y paso de ellos. Pero el otro día me crucé con uno muy especial, pues se celebraba en el estadio de fútbol, que decía: “Christ Embassy presents Calabar Miracle Crusade, a Night of Miracles and the Power of the Holy Ghost”.

La cruzada de los milagros consiste en rezar un montón, desde las 19 hasta las 7 de la mañana del día siguiente. Con los rezos y los cantos se invoca al Fantasma Sagrado (Espíritu Santo), y este a través del pastor tiene el poder de curar a los enfermos. Si estas ciego, puedes ver, si estas cojo andarás, si la polio te comió las piernas cuando eras enano, hoy sanarás. ¿No lo crees? Quizás no tengas suficiente fe.

Las iglesias sectarias norteamericanas tienen montado su negocio donde mas duele. Latinoamérica y África se desangran con esta clase de estafadores que venden cara la fe, pero que regalan mil ilusiones y falsas esperanzas.

Siempre venden la cara del éxito, de lo que puedes ser, de lo que ansías ser, el dinero, la familia, los bienes materiales. Con un control absoluto de los fieles, el pastor se encarga de buscarles trabajo, de recomendarles y aconsejarles en las decisiones importantes. Todo el mundo está asociado a una iglesia, y ellas deciden por sus fieles. Tienen encuentros y reuniones inter-eclesiásticas donde deciden las estrategias a seguir, la ruta del cristianismo.

Todo el mundo lo cree.

-¿Crees en los milagros? Si

-¿Crees que un pastor puede hacer andar a un cojo por la polio? Si, con el poder del fantasma sagrado.

-¿Crees que un pastor puede devolver la vista a un ciego? Si, pero no cualquier pastor. Solo los pastores que son tocados por el fantasma sagrado. Muchos solo pretenden.
 
 


miércoles, 23 de marzo de 2011



domingo, 6 de marzo de 2011

El taxi que nos trajo desde la frontera entre la República de Benin y Nigeria nos dejó debajo de un puente, allí donde había crecido un motorpark, de los numerosos que hay en Lagos. Es una zona con mucho movimiento, mucho tráfico, muy comercial, con una marea que de gentes que vienen y van. No hay espacio, no hay aceras, no hay aparcamientos. Encontramos un gran bus (3550Nairas=18€) que partiría en seis horas, esa misma noche. ¿Por la noche? Si, la idea era muy buena, cruzar el país de oeste a este por la noche y dormir todo el camino. Saldríamos de Lagos a la caída del sol y unas doce horas mas tarde llegaríamos a Calabar. La idea es buena en casi cualquier parte del mundo, pero de nuevo, íbamos a saltarnos una de las reglas básicas en África, no viajar de noche.

El bus narraba una vida pasada de viajes por Europa. Habría llegado a Nigeria en un gran barco cargado de coches, buses y camiones de segunda o tercera mano, desgastados por dentro y por fuera, que alargarían su existencia hasta que la chatarra dejara de rodar. Los mozos llevaban ya dos horas cargando el autobús con todo tipo de paquetes, cajas y sacos. Cuando se acabó el espacio en el maletero empezaron a jugar al “tetris” en la cabina de pasajeros. Pronto nos dimos cuenta que el bus era más un camión de mercancías que de personas. Desde la última fila fueron colocando bultos hasta mitad del autobús. Era tarde para arrepentirse cuando subí al bus con mi mochilón y me hicieron arrojarlo por el hueco de las escaleras de la puerta de atrás. Aquello parecía un agujero negro capaz de comerse infinito numero de maletas. La mía quedó encajada entre la puerta y el primer escalón, - espero que no abran la puerta durante el viaje -, pensé.


Daban las nueve de la noche cuando el bus salía de aquel barrio caótico, sucio y ruidoso de Lagos, y más de las diez cuando conseguíamos salir de la gran ciudad. La oscuridad dormía a unos y otros.

Media noche, atravesamos una zona boscosa, la claridad de la luna solo permite ver la silueta recortada de la selva que se vuelca sobre la carretera. Un estruendo estremece el mundo. Una ráfaga de ametralladora rompe el sueño. La sigue otra que rompe la calma. Miro a mi alrededor y veo a todo el pasaje metiendo la cabeza entre las piernas. Alguien grita ¡robbers!, otro se tumba en el pasillo del autocar. Se apagan las luces del interior sumiéndonos en una oscuridad total, el monstruo de metal acelera como poseso huyendo del lugar. Se escucha tráfico alrededor, quizás más buses, camiones, coches… da igual, esta noche no nos tocará a nosotros, pero el pensamiento de incertidumbre y miedo nos acompañará todo el viaje.

Con este panorama ya no te extrañan algunas cosas. Por ejemplo, que en una de las paradas donde estuvimos más de media hora, el conductor pusiera el bus en marcha para no detenerlo cuando una mujer empezó a gritar ¡falta uno, falta uno! Supongo que no debe hacer mucha gracia que te dejen en medio de la carretera, en noche cerrada, sin equipaje, y quizás sin dinero. Hubo discrepancias, cada uno daba su opinión acerca de si parar y recogerlo o seguir, pero el autobús ya no paró.
Clareaba el alba cuando entramos en Onitsha, y también pararíamos en Enugu, Umuhaia y Aba. Y llegaríamos a Calabar después de catorce horas. Bienvenido a casa.



domingo, 13 de febrero de 2011

A Benin!
Kanu, Patri y yo nos vamos de viaje a Benin, país frontera oeste de Nigeria. Así que estaré perdido un par de semanas intentando entender francés. Playas paradisiacas, lagos embrujados, rituales budú, antiguos puertos de esclavos, y la novedad, vamos a la caza de los grandes bichos de África.



Nos vemos a la vuelta!!

sábado, 12 de febrero de 2011

Todos a sus puestos!

El otro día escuché a un nigeriano decir algo así como que "no toda África está igual de desarrollada que Nigeria, sólo Sudáfrica". Así que pensé que este hombre había viajado poco por África y me puse a buscar algunas listas para clasificar a Nigeria a nivel internacional.

Nigeria, país número 31 según el Producto Interior Bruto (PIB), suma de los bienes y servicios producidos por un país durante un año, a valores de paridad de poder adquisitivo (PPA). Un país rico.

Nigeria, país número 128 según el PIB per cápita, resultado de dividir el valor de la producción entre el número de habitantes. Un país superpoblado.

Nigeria, país número 142 según el Índice de Desarrollo Humano (IDH)*. Un país pobre con una política nefasta.

*El IDH es una medida comparativa de la esperanza de vida, la alfabetización, la educación, y el nivel de vida correspondiente a países de todo el mundo. Utilizado para medir la calidad de vida. Aquí puedes ver la lista completa.

Da igual que lleves creciendo por encima del 5% del PIB durante cinco años, si el beneficio se lo llevan dos empresas extranjeras que exportan petróleo y queman el gas, tres políticos corruptos, y cuatro empresarios nigerianos o no, educados en la Universidad de Harvard, que vuelven para hacer negocios a la americana.

Así que, después, le expliqué al caballero que Nigeria era un país muy potente pero pobre como el que más, pero no me creía. Los políticos y medios de comunicación hacen bien su trabajo si este consiste en mantener las cosas como están y, por tanto, a las masas ignorantes.





jueves, 10 de febrero de 2011

UNICEF coordina y apoya financieramente un plan de saneamiento de comunidades con la Rurar Water and Sanitation Agency (RUWATSA). El proyecto consiste en conseguir que las comunidades dejen de defecar al aire libre. Primero, hay que poner en marcha la acción, elegir la comunidad, hacerles partícipes, que entiendan la problemática sanitaria, que quieran iniciar el proceso de cambio. Segundo, se les explica como construir y utilizar las letrinas. Tercero, se verifica que efectivamente la comunidad está concienciada, ha dejado de defecar al aire libre y han construido y utilizan las letrinas, y que todos tienen acceso a ellas. Cuarto, se les concede un certificado sanitario. Quinto, empiezan las ayudas en términos de dinero, mejorando, reconstruyendo, manteniendo y desarrollando instalaciones. De esta forma se evita el derroche de dinero que supone construir un sistema de saneamiento que luego ni se utiliza ni se mantiene, error de tantísimos proyectos de cooperación y desarrollo. Problema, el proyecto necesita varios años de trabajo en el terreno.

A Kanu lo contrataron para inspeccionar varias comunidades y determinar si estaban listas para otorgarles el certificado de comunidad libre de defecaciones al aire libre. Y yo, me fui de ayudante a siete comunidades, cuatro dentro de Calabar Municipality Local Goverment Area (Abenjo, Bacoco, Ikot Anwatim y Esuk Atu) y otras tres en Bakassi L.G.A. (Usong Esuk Efio, Ikot Iwang y Akpa Okon Ene Ita).

Salimos de la ciudad de Calabar y nos metemos a la derecha por un camino de tierra. A lo largo del camino vemos muchas comunidades, Nigeria está demasiado poblada. La gente, construye su casa, tala el bosque y cultiva la tierra, no les queda otra para sobrevivir. No hay control, las casas, las granjas, se van comiendo la naturaleza, nacen como setas. En lugares imposibles, terraplenes y cauces de ríos. Con problemas serios de suministro de agua o luz, de acceso imposible. Cultivan tierras marginales que apenas les dan para comer. Algunas comunidades tienen más de un siglo de existencia y, esta primera, cinco mil habitantes.

 
Nos reunimos con los jefes, y con la comisión de saneamiento (grupo encargado en liderar el cambio de conciencia y de motivar a la construcción y uso de las instalaciones). Hablamos con ellos y preguntamos como va la evolución. Después nos damos una vuelta a inspeccionar las nuevas letrinas, si las usan correctamente y han dejado de defecar en el bosque tendrán ayudas. Intentamos ir corrigiendo errores, enseñarles la importancia de tapar las letrinas, de utilizar ceniza, la higiene personal... Motivamos a los niños, y felicitamos a la gente que ha trabajado duro y bien. Paso a paso, poco a poco. El tema es de importancia vital ya que la cocina, la granja y el retrete está en menos de cien metros y aquí caer enfermo puede no ser una semana de cama.

Siete comunidades en dos días dan para mucho, conocer gentes, costumbres o mercados, también para recordar como las sunflies y los mosquitos siguen haciendo estragos.

 
 
 
 

martes, 8 de febrero de 2011

Cuando el hambre alimenta la pobreza del alma.

Llegué a Nigeria y observé las desigualdades sociales muy acusadas. Grandes todoterrenos, chalets de lujo y móviles de ultima generación dan la mano a gente que vive y come de la basura. Sin embargo, pronto me dí cuenta que aunque la mayoría de la gente es muy pobre, tiene para comer.

Otro tipo de pobreza les acecha ahora, una pobreza que no duele físicamente, si no que mata los espíritus y las almas de los hombres y mujeres que quieren ser libres. No muchos son conscientes, se han criado en la más absoluta rutina de cultivar, vender, comer, criar, pero algunos abren los ojos para despertar en una vida que no les deja margen para nada diferente. Aquí, la educación no es una prioridad. La cultura propia, tradicional, se cubre de esa anticultura occidental adoptada por todo el globo, donde la felicidad se equipara al consumo y tenencia de bienes absurdos. Analfabetos, necios, ignorantes, dóciles marionetas fáciles de manejar por la élite, no les queda otra.

Por eso, cuando desde aquí miro a mi país, y veo que abunda la misma gilipollez, acompañada de la desidia, desgana y pasotismo de quien puede y no quiere leer, me presiono, me obligo y me motivo para seguir una página más. Y recuerdo las palabras de Garcia Lorca:

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.

No existen estadísticas fiables del gasto en Educación en Nigeria. Quizás porque no tengan un organismo encargado de las estadísticas suficiente, o quizás porque las cifras sean tan vergonzosas que el Gobierno prefiera no publicarlas. En cualquier caso, para hacernos una idea, optimistamente, estaríamos hablando de entre un 2 y un 3% del PIB. Sus vecinos Cameruneses destinan un 3%. En España superamos el 4% del PIB, EEUU no llega al 6%, en Noruega están en torno al 7%, Cuba en 2008 superó el 12%. Hay que tener en cuenta que la población en edad escolar de los países es muy diferente.

La educación, a través de la cultura, hace a las comunidades protagonistas de los cambios sociales y del desarrollo de sus pueblos, dándoles autonomía para tomar decisiones, decidir quienes quieren ser, y elegir su alternativa.

*Datos del Banco Mundial. http://datos.bancomundial.org/

sábado, 5 de febrero de 2011

Hay una calle en Calabar que no volveré a pisar. Rebosa vida, pero al contrario que el mercado que se apaga con la caída del sol, este cachito de inframundo se abre cuando ni las sombras pueden ser testigos de lo que sus dueños hacen. La calle se va iluminando con el fuego tambaleante de las hogueras que a ambos lados se encienden para freír ñame o tostar carne a la parrilla. Subimos calle arriba por ese asfalto derramado hasta el mismo canalón que hace de alcantarilla, siempre abierto, maloliente, sucio, que sigue paralelo al borde de la calle. Tenemos cuidado con no tropezar, apenas se ve el suelo. Los coches pasan muy cerca, y los faros se atreven a iluminar los rostros. Pedimos delicioso suya, ternera a la brasa, camino de uno de nuestros bares favoritos. Terracita, aire fresco y a ver pasar la movida. Mientras subimos contemplamos a ambas orillas bares sin nombre, el negocio más antiguo del mundo, gestionado por los más sucios carniceros. La música y el alcohol facilita la deprimente estampa de cadáveres derramando babas.

Nuestra terracita es una isla. Estamos apartados, sin música ni ruidos. Desconectamos nosotros también del mundo diario para charlar animosamente: El mundo es un caos, el sistema es incomprensible, la economía de manual un timo, la declaración de derechos humanos una falsa, quizás el empoderamiento de la mujer pueda cambiar algo, me gustaría que Mache hiciera albóndigas el sábado...

Mejor volver a casa. Andamos alegres, tenemos la suerte de ser conscientes de la profundidad del mundo y del cielo. Esquivamos baches, agujeros en esta trocha de arena, atajo que nos conduce a casa. De repente, las caras más oscuras de África se abalanzan sobre mi. Me aparto a uno con el brazo sin ser consciente aún de que no es un farol. Empujo al segundo. Empieza a llover y llego a casa empapado, vacío y frustrado. Se me atragantó el trago del peligro. Ya me lo dijo Arturo Pérez Reverte antes de salir, el mundo es un lugar peligroso.

3 Febrero 2011

domingo, 23 de enero de 2011

Nené, una mujer madura, delgada, con cuello arrugado, serena y afable, nos sale a recibir a la puerta de su casa levantada a escasos metros de la carretera. Estoy en Creek Town, junto a mí, Patri, Kanu, Tere, Fosky, Valle y Ana. Hemos quedado con ella para que nos conduzca a casa de su amigo el Dr. Okpo. El Dr. Okpo vive con su familia en una casita a la que accedemos por un camino de tierra. Nené nos guía hacia la parte trasera. Cruzamos por debajo de un arco hecho de bambú, a modo de puerta, lleno de abalorios y lazos trenzados. Una cruz de torcidas maderas nos da la bienvenida antes de ver al Doctor sentado en un pequeño taburete detrás de una minúscula mesa de madera. A su espalda una pequeña habitación hecha de caña y barro. En la pared cuelga un diploma oficial: especialista en remedios naturales. Estamos en su oficina, él trabaja aquí, es hechicero. Extremadamente delgado, pequeño, de cara afilada, viste rapa y camiseta de tirantas. Parece sencillo y vulnerable. Busco su mirada esquiva tras sus pequeñas lentes.






Empezamos a contarle nuestra historia para situar el contexto antes de preguntar. Pide que le traigan una botella de licor casero. Escucha, entiende, pero se niega a hablar en inglés, Nené hace de intérprete. Utiliza como método de adivinación un cráneo de cabra que cuelga atravesado, desde la nariz hasta la apertura del cuello, por una cuerda. En el extremo inferior de la guita cuelga un pequeño brazalete de hierro, que se utilizaba como moneda tiempo atrás, al que ata una fibra de hoja de palmera. Lubrica la cuerda, llega la botella, la sesión puede comenzar. Bebe y da de beber al cráneo escupiéndole. Preguntará a los espíritus de la cabra, en Efic, lo que queramos saber. Tirará el cráneo hacia arriba hasta casi tocar la viga de madera de donde cuelga y este caerá deslizándose por la cuerda si la respuesta es negativa o falsa, o se quedará parado arriba si la respuesta es positiva o verdadera. No es magia, no es azar, solo una pequeña tensión por parte del hechicero que tira de la guita dejará el cráneo suspendido.

Los detalles de la entrevista y el resto de la sesión son parte de un trabajo de investigación del equipo que no puedo reproducir aquí. A nuestras preguntas las respuestas son parcas, sencillas y tranquilizadoras. Sin duda preguntamos obviedades. Queda claro que el concepto de brujería, anglosajón, cristiano y académico tiene poco que ver con el religioso tradicional a juzgar por la naturalidad con que resuelven nuestros temores. Es el cristianismo quien asocia brujería al mal. Quien utiliza ácido, aceite y dolor para exorcizar a un niño brujo.


El Doctor tiene diagnóstico y receta. Saca un viejo libro de hojas alargadas atadas con un lazo rojo. Busca delicadamente en el recetario y expone lo que debemos llevar a la siguiente sesión a modo de pago en especie. Antes de irnos debemos pagar, piden un precio desproporcionado que aceptamos, pagaremos en la siguiente sesión. Ahora solo daremos una pequeña propina para agradecer su tiempo. Estrechamos su mano y nos mira desconfiado, "estáis en deuda, os estaré esperando".





¿Quieres más? En la entrada del 15 de Septiembre de 2010, la cuna de la magia negra, tienes a mi niña bruja favorita y el enlace a un ensayo académico de UNICEF sobre la brujeria: "Children Accused of Witchcraft. An anthropological study of contemporary practices in Africa". April 2010. Aleksandra Cimpric. UNICEF WCARO, Dakar.


 
 
 

lunes, 17 de enero de 2011

El caucho y sus malos olores.


Los bosques de Hevea se extienden a las afueras de Calabar. Recluto a Isa y Ana para que me acompañen en esta excursión. Nos adentramos en las plantaciones. Los árboles guardan la linea ordenados perfectamente. Es una explotación extensa, posiblemente pertenece a Dunlop. El caucho natural ya no supone ni el 50% de la producción mundial, el sintético lo va sustituyendo, sin embargo, sigue siendo el de mejor calidad, utilizado para los neumáticos de aviones o de alta competición.





Un pequeño paseo nos basta para sentir de cerca el olor a látex. Hago un corte con la navaja en la corteza del árbol. Empieza a sangrar ese oro blanco, que tiempo atrás, enfermó febrilmente a tantos hijos de puta rebosantes de codicia y avaricia que sembraron el terror en las caucherias esclavizando, torturando, y matando hasta el exterminio a tantos indígenas en el Amazonas como negros en África.






Tras el bosque se abre un claro, una explanada enorme con hierba cortada y al fondo un gran caserón flanqueado por altas palmeras. En el césped hay círculos enormes, leo en un cartel hole 8. ¿Hole 8? ¿Qué significa eso? ¿Es un maldito campo de golf? Sí, lo es.


Seguimos andando por una trocha de tierra prensada. Nos encontramos con unos locales que vienen machete en mano de trabajar en el bosque. Nos acompañan a la estación donde se almacena el látex. Una pareja, que vive bajo un techo de hojas de palmera trenzada, custodia el tanque de hojalata no mayor que una bañera. Esperan el camión que viene una vez por semana a llevarse el preciado líquido. En el camino de vuelta nos cruzamos con una mujer que carga un tronco en la cabeza, otra plátanos. Tienen los pies deformados, llevan chanclas. Quizás estén ahorrando para jugar al golf el sábado.

15 Enero 2011